Vivir 16 años con la creencia de que el padre de tus hijos murió no debe ser nada fácil. Sin embargo, debe ser aún más complicado el que ese esposo que creías muerto reaparece con una nueva orientación sexual y, además, con la noticia de que debes regresar el seguro de vida que cobraste con todo e intereses. Esta es la historia de la familia Myers.
Todo ocurrió en junio de 1991 cuando Eric Myers, de entonces 34 años, decidió acudir a un seminario de bienes raíces en San Diego, pero nunca más regresó. El hombre fue declarado muerto y su familia quedó destrozada.
No obstante, Eric en realidad no estaba muerto, sino que huyó para vivir lo que desde siempre intentó negarse a sí mismo, una vida como hombre gay.
De acuerdo con sus propias declaraciones, Eric desde joven supo de su preferencia sexual, pero se sintió obligado a crear una personalidad falsa, por lo que se refugió en la religión para convertirse en un ferviente cristiano.
Cuando la religión no funcionó, pensó en casarse con Anne (su novia desde joven), y comenzar una familia. Pero en realidad esto tampoco le ayudó, y su última instancia era esa mentira de ir a un viaje.
A la edad de 34 años y teniendo en mente que no podía seguir así, decidió ir a un seminario de bienes raíces en San Diego.
Eric afirma que en su último día de viaje fue objeto de un asalto, y como resultado de ello sólo le quedaron unos pocos dólares con los que, en medio de un remolino emocional, decidió viajar a México, específicamente a Cabo San Lucas. Él recuerda haber pensado que en un principio Cabo no sería más que una escapada temporal.
Dos semanas se convirtieron en cuatro meses y nunca llamó a casa para decirle a su familia que estaba bien, por lo que se dirigió a Palm Springs, California.
Durante la búsqueda de un nuevo trabajo, conoció a un turista de Canadá llamado Sean. Ellos se cayeron bien inmediatamente. Pronto se mudaron juntos y en poco tiempo Sean se convertiría en su pareja de los últimos años.
Eric aceptó que durante ese tiempo trató de no pensar en la vida que había dejado atrás.
En 1996, Eric fue declarado legalmente muerto. Su familia cobró una póliza de seguro de vida por valor de 800 mil dólares, y el dinero fue colocado en fideicomisos para sus dos hijas.
Sin embargo, en 2007 Eric ya de 50 años de edad regresó a la vida de su familia, luego de su muerte falsa y vivir su homosexualidad libremente.
Sin embargo, mientras Eric logró vivir con libertad, su esposa e hijos quedaron devastados ante la noticia de su supuesta muerte y vivieron traumas psicológicos los siguientes años.
Cuando Eric decidió que era momento de reconciliarse con su familia, se dio cuenta que su esposa e hijos no querían verlo nunca más, de hecho la mujer que había sido su esposa le dijo: “Ha regresado el Anticristo”, refiriéndose a él.
Cuando Eric decidió que era momento de reconciliarse con su familia, se dio cuenta que su esposa e hijos no querían verlo nunca más, de hecho la mujer que había sido su esposa le dijo: “Ha regresado el Anticristo”, refiriéndose a él.
No obstante las complicaciones emocionales que representó el regreso de Eric a su antigua vida, también desencadenó una serie de problemas legales. Y es que la compañía de seguros que atendió a la familia de Eric cuando supuestamente murió, les reclama (a todos) la devolución de 800 mil dólares más intereses por los beneficios económicos recibidos en 1996.
La historia de Eric ha desatado la polémica en los medios, muchos afirman que nada justifica el abandono de sus hijos, para otros es una consecuencia de los patrones impuestos a los varones por la sociedad conservadora de Estados Unidos.
Hasta el momento, Eric afirma que no se arrepiente de regresar “de entre los muertos”, pero muchos miembros de su familia preferirían que en realidad lo estuviera.
Por su parte, Kirsten Myers, una de las hijas de Eric, afirma que conoce muchos gays que no harían lo que hizo su padre: echarle la culpa de sus problemas a su homosexualidad. “No creo que él sea capaz de amar … a nadie más que a sí mismo”. (Con información de Guardian Express)







