“Mantengo a mi familia vendiendo chicles y cigarros”



Al transitar por el parque de Las Palapas uno puede observar varios vendedores y boleritos, entre ellos una dama que observa el vaivén de la gente mientras espera a que algún joven o adulto adicto al tabaco o al sabor mentolado de los chicles, se acerque y le solicite alguno de sus productos que exhibe en una caja de cartón.
“Me llamo Consuelo y vengo de Chiapas”, indicó aquella mujer que tenía en brazos a su menor hija llamada Aída, quien víctima del cansancio y de los juegos junto a su hermano Samuel se durmió en las piernas de su mamá.
Hace un año que Consuelo arribo a Cancún con la idea de “la tierra de las oportunidades” pero aún se mantiene con sus vetas y lo que gane su esposo en el ramo de la construcción.
El pequeño Samuel habla clarito y sonríe mientras juega con uno googles y una pistola de agua rota.