Golden State Warriors se quedó en el camino con la dignidad de los batalladores, con la grandeza de un equipo al que las molestias hicieron mella y les hizo sacar la casta necesaria para hacer sudar a los Spurs.
"No pretendíamos que fuera fácil", señaló Manu Ginobili. "El año pasado tuvimos una serie excepcional en la que logramos barrer en semifinales de conferencia, pero no es lo normal en el Oeste. Sabíamos que iba a ser una serie dura y estamos muy felices de haber ganado en seis y no en siete. Así que felices y a descansar un par de días, que ya el domingo arrancamos".
Hicieron falta seis partidos para certificar la superioridad de los texanos. La gesta se consumó gracias a su juego de libro; a que el eje formado por Tony Parker (13 puntos, ocho asistencias), Tim Duncan (19 puntos y seis rebotes) y Manu Ginóbili (cinco puntos, 11 asistencias y seis rebotes) se conoce demasiado bien como para regalar una serie ante uno de los equipos revelación de la temporada; gracias también a que Tiago Splitter (14 puntos y cuatro rebotes) y Kawhi Leonard (16 puntos y 10 rebotes) están en un momento de forma formidable; y a que la gran defensa sobre Stephen Curry (22 puntos, seis asistencias y cuatro rebotes) impidió que desplegara todo su potencial (el jugador participó con molestias en el tobillo).
"Fue el compromiso desde el primer día", apuntó Curry, "daba igual cuál fuera la situación que estuviéramos atravesando, todo el mundo debía estar listo para jugar". Y es que no sólo Curry jugó con molestias durante esta serie, Andrew Bogut está recién recuperado, al igual que David Lee. "Todos los equipos pasarán por eso, pero hay que estar contento por lo lejos que llegamos y lo duro que luchamos por lograrlo", argumentó el armador.
La senda continúa para San Antonio, y el próximo domingo se volverán a poner manos a la obra para medirse a los Grizzlies.





