El Instituto Mexicano para la Competitividad aseguró que la iniciativa del gobierno federal carece de la figura de concesiones que atraería más inversionistas.
Monserrat Ramiro, analista del IMCO, señaló que “el que no exista la figura de concesión (en la iniciativa del Ejecutivo), va a disminuir el flujo de inversión, pues evidentemente no atraerá tantos inversionistas como si se hubieran propuesto concesiones”.
Para el Instituto Mexicano para la Competitividad la propuesta no es privatizadora como algunos integrantes de la izquierda han asegurado, porque en ella “no se plantea que la inversión privada entre a Pemex, sino que Petróleos Mexicanos será un operador más” pues “la inversión privada planteada será en toda la cadena productiva, los inversionistas no van a invertir en Pemex, sino en empresas que exploten, extraigan y produzcan petróleo y gas”.
Luis Serra, investigador del Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC), comentó que el documento presentado es impreciso, pero esto podría ser una estrategia, ya que en principio “abre los candados constitucionales” y después de aprobados, podrá iniciarse un debate más serio.
“Una vez que el PRI encuentre menos trabas en cuanto a votación en las cámaras –diputados y senadores- da la posibilidad de trabajar después las leyes reglamentarias. Falta afinar detalles como la definición de un fondo soberano para manejar los recursos de la deuda petrolera a largo plazo y no se habló de un fortalecimiento en materia de regulación de la Comisión Nacional de Hidrocarburos y la Comisión Reguladora de Energía”, aseguró Serra.
Además, aclaró que se debe especificar el tipo de contratos que firmará Pemex con los privados, pues aun cuando el presidente anunció que serían de utilidad compartida, en la iniciativa no lo describe como tal y pudiese convertirse en uno de producción compartida.
Para la organización ecologista Greenpeace, en voz de su especialista en energía, Beatriz Olivera, la reforma energética presentada por el presidente no es “verde” o sustentable ya que el gobierno mexicano continúa apostando a los combustibles fósiles y no es ambicioso en la investigación y uso de energía renovable.
“Mientras se esté apostando a combustibles como el gas de lutitas (el gas shale) y los proyectos petroleros en aguas profundas, no se puede hablar de sustentabilidad. Representan una dilapidación de recursos, una falsa esperanza a la solución energética. Hay que apostarle de una manera más agresiva a la eficiencia energética y a la energía renovable”, dijo Olivera.
Diferencia entre contratos de producción/utilidad compartida
La diferencia estriba en cómo se le va a pagar a la empresa. Cuando se firma un contrato de utilidad compartida se explota el yacimiento, extrae el hidrocarburo y una vez que se extrajo el recurso, la empresa le emite una factura al gobierno quien le paga de acuerdo con el monto de utilidades que se generaron de la venta del hidrocarburo y se lo paga en efectivo.
En el contrato de producción compartida, luego del trabajo tendría forzosamente que pagársele en especie, es decir, con un porcentaje del recurso extraído.
Lo que el IMCO quiere
El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó en julio su propuesta de reforma energética, la cual tiene coincidencias con la presentada por el presidente Peña Nieto.
Propone “abrir el sector a la participación de otras empresas, como operadoras, para incrementar la inversión, atraer tecnología y talento, y elevar la capacidad del país para desarrollar su potencial de hidrocarburos.
“Que Pemex siga siendo una empresa estatal que se beneficie de la apertura del sector por la transferencia de tecnología y conocimiento.
“Eliminar el monopolio constitucional de Pemex para permitir que participen otras empresas en diversas actividades como exploración y producción, petroquímica o refinación.
“Que los hidrocarburos sigan siendo propiedad de la Nación.
“Que operadores públicos o privados extraigan los hidrocarburos y al hacerlo paguen al Estado regalías e impuestos.
“Que el Estado maximice la renta petrolera al transformar el gas y petróleo en riqueza, que utiliza en beneficio de la Nación”.






